¿Qué es la arquitectura bioclimática?

La Arquitectura Bioclimática es una arquitectura adaptada al Medio Ambiente cuyo diseño se plantea reducir la dependencia energética mediante el aprovechamiento de las posibilidades energéticas que le ofrece el clima de su entorno.

Un edificio bioclimático es aquel que se adapta a su entorno y se aprovecha de él, de la radiación solar, de las corrientes de aire etc. De forma que consigue procurar a sus habitantes el mismo confort pero con un consumo de energía muy inferior al habitual.

La reducción del consumo energético en los edificios no sólo representa un menor coste económico para sus usuarios, sino que conlleva la disminución de la contaminación asociada a su producción y reduce la dependencia de combustibles limitados.

Uno de los primeros factores que nos ayudarán a reducir el gasto de energía es su conservación. Si conseguimos conservar la energía reduciremos la necesidad. Hay distintas formas de conservar la energía en las edificaciones.

  • Los aislantes térmicos en los cerramientos reducen a una cuarta parte el calor que se pierde a través de ellos. Actualmente existen diferentes materiales específicos para cada situación, para inyectar en cámaras, para aislar por el exterior etc, por lo que todos los elementos constructivos deberían estar aislados. Un correcto aislamiento evitará la aparición de puentes térmicos, o fugas de calor, que son los responsables del 20 % de la energía perdida por los edificios. Para evitarlos es conveniente evitar reducciones en el espesor de los cerramientos y utilizar capialzados y carpinterías compactos. Es conveniente combinar el uso del aislante con una barrera de vapor para evitar las condensaciones en las capas interiores de los cerramientos.
  • El punto más débil térmicamente de los edificios son los huecos acristalados. De aquí la importancia de una correcta elección de las carpinterías y los vidrios. El uso de un doble cristal o vidrio aislante reduce notablemente las pérdidas de energía y es un excelente aislante acústico. Por otra parte, la estanqueidad de las carpinterías frenará las pérdidas. Para los huecos acristalados que tengan una exposición continuada a la radiación solar, se pueden utilizar vidrios de baja emisividad o lunas reflectantes o coloreadas.

El segundo aspecto es la captación gratuita de energía del Medio Ambiente, lo que en general supone el empleo de Energías Renovables, aunque existen determinadas estrategias para conseguir un calentamiento o enfriamiento natural.

Estrategias pasivas para la captación de calor

Fundamentalmente estas estrategias consisten en aprovechar la radiación solar en invierno para calentar el interior de los edificios. La principal es una adecuada orientación de los huecos acristalados, teniendo en cuenta la necesaria protección para evitar dichas ganancias en verano. La orientación óptima es la sur, puesto que es la que más radiación recibe. El correcto dimensionado de los huecos permitirá que el sol en invierno penetre más en las habitaciones, puesto que está más bajo, mientras que en verano, al encontrarse más alto, reducirá su ángulo de incidencia y su penetración será menor.

Estrategias pasivas de enfriamiento

La principal estrategia consiste en evitar y eliminar el sobrecalentamiento mediante la ventilación fundamentalmente. Existen mecanismos para forzar de una forma natural la ventilación, como son las chimeneas solares. El aire caliente tiende a subir, puesto que es más ligero que el aire frío. Si colocamos una apertura superior (chimenea) en un punto del interior, preferiblemente en la fachada sur, que es donde más calor se concentra, y una abertura inferior, como una ventana en la cara norte, se producirá un movimiento de aire que refrescará la vivienda.

Otra estrategia de enfriamiento es la que se emplea en los conocidos como patios andaluces o la Alhambra en Granada. Estos patios embolsan aire enfriado durante la noche, de forma que durante el día intercambie calor con las estancias que lo rodean. Hasta que el aire no se ha calentado, no escapa del patio por convección, enfriándose de nuevo durante la noche. Este sistema se complementa con la colocación de fuentes o láminas de agua, que se evaporan aportando mayor frescura al ambiente.

El sistema de fachada ventilada permite un mejor comportamiento térmico del interior. Consiste en la creación de una cámara ventilada intermedia entre las hojas del cerramiento de un edificio, de forma que el aire frío penetra por la parte inferior, se calienta absorbiendo el calor producido por la radiación solar, y sale por la parte superior (figura b).

El sistema de cubiertas vegetales o agua embolsada en cubierta, permite la absorción diurna del calor interior del edificio que disipa durante la noche (figura a).